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sábado, 27 de diciembre de 2014

DEFINICION DE HIJO

Definición de hijo


"Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y, de nosotros, aprender a tener coraje. Sí. ¡Eso es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado. ¿Perder? ¿Cómo? ¿No es nuestro? Fue apenas un préstamo... EL MÁS PRECIADO Y MARAVILLOSO PRÉSTAMO ya que son nuestros sólo mientras no pueden valerse por sí mismos, luego le pertenece a la vida, al destino y a sus propias familias. Dios bendiga siempre a nuestros hijos pues a nosotros ya nos bendijo con ellos"


JOSÉ SARAMAGO

45 LECCIONES POR REGINA BRETT

45 lecciones que la vida me enseñó por Regina Brett


Para celebrar que envejecía una vez escribí 45 lecciones que la vida me enseñó. Es la columna más leída que he escrito.
En agosto cumplí 90 años, así que decidí publicar la columna una vez más:

1. La vida no es justa, pero aún así es buena.
2. Cuando tengas una duda, sólo toma el siguiente paso pequeño que venga.
3. La vida es muy corta como para gastar tiempo odiando a alguien.
4. Tu trabajo no se encargará de ti cuando te enfermes, tus amigos y padres lo harán. Mantente en contacto con ellos.
5. Paga tus tarjetas de crédito cada mes.
6. No tienes que ganar cada discusión. Acuerda en que desacuerdas.
7. Llora con alguien. Te sana más que llorar solo.
8. Está bien enojarse con Dios, ÉL lo puede soportar.
9. Ahorra para tu jubilación empezando desde el primer cheque, y si tienes dinero compártelo con tus amigos que mas estimas, los de la juventud.
10. Cuando se trata de chocolate, resistirse es inútil.
11. Haz paz con tu pasado, así no te malogrará tu presente.
12. Está bien dejar que tus hijos te vean llorar.
13. No te compares con otros. No tienes idea del viaje que ellos llevan.
14. Si una relación debe ser en secreto, entonces no deberías estar en ella.
15. Todo puede cambiar con un solo pestañear. Pero no te preocupes, Dios nunca pestañea.
16. Respira profundo. Relaja la mente.
17. Deshazte de todo lo que no sea útil, bonito o alegre.
18. Lo que no te mata, de verdad te hace más fuerte.
19. Nunca es tarde para tener una infancia feliz. Pero la segunda depende de ti y de nadie más.
20. Cuando se trata de ir tras lo que amas en la vida, no tomes un NO como respuesta.
21. Quema las velas, usa los manteles finos, ponte lencería fina. No los guardes para ocasiones especiales, hoy es especial.
22. Prepárate mucho, después anda con la corriente.
23. Se excéntrico ahora. No esperes a ser viejo para usar púrpura.
24. El órgano sexual más importante es el cerebro.
25. Nadie está a cargo de tu felicidad, excepto tú.
26. Etiqueta cada uno de esos llamados desastres con esta frase: “En 5 años, ¿esto importará?”
27. Siempre escoge la vida.
28. Perdona a todo y a todos.
29. Lo que otros piensan de ti no es tu problema.
30. El tiempo cura casi todo. Dale o date tiempo.
31. Por más buena o mala que una situación sea, va a cambiar.
32. No te tomes tan en serio. Nadie más lo hace.
33. Cree en los milagros.
34. Dios te ama por quien eres, no por nada que hayas hecho o dejado de hacer.
35. No audiciones para la vida. Preséntate y haz lo mejor de ella.
36. Envejecer es una mejor alternativa que morir joven.
37. Tus hijos solo tienen una infancia.
38. Todo lo que importa al final es que hayas amado.
39. Sal todos los días. Los milagros están esperando en todas partes.
40. Si todos tiráramos nuestros problemas en una fuente y viéramos los problemas del resto, agarraríamos nuestro saco de nuevo.
41. La envidia es una pérdida de tiempo. Ya tienes todo lo que necesitas.
42. Lo mejor está por venir.
43. No importa cómo te sientas, levántate, cámbiate y preséntate.
44. Cede.
45. La vida no tiene un moño encima, pero aún así es un regalo.


Escrito por Regina Brett, 90 años de edad, de “The Plain Dealer”,

DAR Y RECIBIR

COMO PONER A FUNCIONAR LA LEY DE DAR
Deepak Chopra


 La segunda ley espiritual del éxito es la ley del dar. También podría llamarse la ley del dar y recibir porque el universo opera a través de un intercambio dinámico. Nada es estático. Nuestro cuerpo está en intercambio dinámico y constante-con el cuerpo del universo; nuestra mente mantiene una interacción dinámica con la mente del cosmos; nuestra energía es una expresión de la energía del cosmos.

Toda relación es una relación de dar y recibir. El dar engendra el recibir, y el recibir engendra el dar. Lo que sube debe bajar; lo que se va debe volver. En realidad, recibir es lo mismo que dar, porque dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo. Y si detenemos el flujo de alguno de los dos, obstaculizamos la inteligencia de la naturaleza.

Al dar y al recibir, lo más importante es la intención. La intención debe ser siempre crear felicidad para quien da y para quien recibe, porque la felicidad sostiene y sustenta la vida y, por tanto, genera abundancia. La retribución es directamente proporcional a lo que se da, cuando el acto es incondicional y sale del corazón.

La mejor manera de poner a funcionar la ley del dar - de iniciar todo el proceso de circulación - es tomando la decisión de que cada vez que entremos en contacto con una persona, le daremos algo. No es necesario que sean cosas materiales; podría ser una flor, un cumplido o una oración. En realidad, las formas más poderosas de dar no son materiales. Obsequios como interesarse, prestar atención, dar afecto, aprecio y amor, son algunos de los más preciados que se pueden dar, y no cuestan nada.

Cuando nos encontremos con alguien, enviémosle en silencio un buen deseo por su felicidad, alegría y bienestar. Esta forma de generosidad silenciosa es muy poderosa. Una de las cosas que me enseñaron cuando era niño, y que también les he enseñado a mis hijos, es nunca visitar a alguien sin llevarle algo - no visitemos nunca a alguien sin llevarle un regalo. Sin embargo, uno podría preguntarse: "¿Cómo puedo hacerles regalos a los demás si ahora ni siquiera tengo suficiente para mí?"

Podemos regalar una flor; una sola flor. Podemos llevar una nota o una tarjeta que exprese algo sobre nuestros sentimientos hacia la persona a quien  visitamos. Podemos llevar un elogio. Podemos llevar una oración.
Tomemos la decisión de dar en todo lugar a donde vayamos, y a quien quiera que veamos. Mientras estemos dando, estaremos recibiendo. Cuanto más demos, más confianza tendremos en los efectos milagrosos de esta ley. Y a medida que recibamos más, también aumentará nuestra capacidad para dar.

Nuestra verdadera naturaleza es de prosperidad y abundancia; somos naturalmente prósperos porque la naturaleza provee a todas las necesidades y deseos. No nos falta nada porque nuestra naturaleza esencial es la  potencialidad pura, las posibilidades infinitas. Por consiguiente, debemos saber que ya somos intrínsecamente ricos, independientemente de cuánto dinero tengamos, porque la fuente de toda riqueza es el campo de la potencialidad pura - es la conciencia que sabe cómo satisfacer cada necesidad, incluyendo la alegría, el amor, la risa, la paz, la armonía y el conocimiento. Si vamos en pos de estas cosas primero - no solamente para nosotros mismos, sino para los demás - todo lo demás nos llegará espontáneamente.

CÓMO APLICAR LA LEY DEL DAR

Pondré a funcionar la ley del dar comprometiéndome a hacer lo siguiente:

1) Llevaré un regalo a cualquier lugar a donde vaya y para cualquier persona con quien me encuentre. Ese regalo puede ser un elogio, una flor o una oración. Hoy les daré algo a todas las personas con quienes me encuentre, para iniciar así el proceso de poner en circulación la alegría, la riqueza y la prosperidad en mi vida y en la de los demás.

2) Hoy recibiré con gratitud todos los regalos que la vida me dé. Recibiré los obsequios de la naturaleza: la luz del sol y el canto de los pájaros, o los aguaceros de primavera o las primeras nevadas del invierno. También estaré abierto a recibir de los demás, sea un regalo material, dinero, un elogio o una oración.

3) Me comprometeré a mantener en circulación la abundancia dando y recibiendo los dones más preciados de la vida: cariño, afecto, aprecio y amor.
Cada vez que me encuentre con alguien, le desearé en silencio felicidad, alegría y bienestar.

Aplica esta ley tan maravillosa en tu vida... ¿cuando empiezas?