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sábado, 28 de septiembre de 2013

SIEMPRE AVANZANDO



Date a ti mismo las más elevadas expectativas posibles. Y al mismo tiempo, sé también paciente contigo mismo. Ten la plena certeza de que estás destinado a concretar grandes logros. Sabiendo también que desarrollar verdadero valor  toma tiempo y requiere paciencia.

Eres, siempre, un trabajo en proceso.  Algunos días avanzarás un poquito más de lo habitual, y otros días un poquito menos. Sin embargo, cada día tiene su propio sentido y un valor único y especial.  Aún cuando todas las apariencias parecieran indicar que te estás rezagando, en un nivel más profundo siempre estás avanzando. Porque toda experiencia, sea cual fuere, aporta su propia riqueza a tu vida. Aprende a ver esa riqueza, a aceptarla, a aprovecharla, y verás que tus más  preciados sueños cobran vida.

Anhela hacer el esfuerzo, y se paciente en lo que a ver resultados se refiere.
Algo en todos y cada uno de tus días te llevará hacia adelante.

"La ocasión hay que crearla, no esperar a que llegue."


Sir Francis Bacon

REFLEXIONES DEL PLANETA...


Una mañana como otra cualquiera, la Tierra despertó y abrió los ojos.
En vez de quedarse mirando hacia el infinito universo, se detuvo a observarse a sí misma.
Se vio tal cual era, aplastada por los polos y abultada por el ecuador, aunque apreció grandes cambios que la dejaron pensativa. Comprobó que sus aguas ya no eran tan limpias como antes, y como los animales marinos morían a causa de los grandes derramamientos de petróleo y de la enorme contaminación en que vivían.

Los bosques se empobrecían cada vez más a causa de la indiscriminada tala a la que eran sometidos, y los lugares donde aún quedaban árboles en pie corrían el mismo riesgo de las zonas áridas. El aire se volvía irrespirable, la capa de ozono desaparecía en grandes dimensiones. Y todo esto ocurría a causa de la contaminación ambiental. Se sintió más caliente, pues su temperatura había aumentado debido al calentamiento global. Nuestro planeta se sintió desesperado al ver tantos animales que morían al ser cazados o quedaban sin hogar ni comida.

De pronto se dio cuenta de que estaba en peligro de extinción al igual que los pobres e indefensos animales. El pánico ante su desaparición lo motivó a encontrar el único y gran culpable de todos los males: el hombre, ése que se jactaba de ser el único animal racional.

La Tierra pensó vengarse.
Provocaría terremotos, maremotos, erupciones volcánicas, lluvias prolongadas, sequías interminables y un sinfín de calamidades que borrarían toda presencia humana. Pero seguidamente se puso a reflexionar y se dio cuenta de que todos los hombres no eran iguales, y que al hacer esto pagarían justos por pecadores. Sabía que en este planeta donde vivimos muchas personas luchaban hasta lo imposible por salvarlo, que no todos los humanos carecían de conciencia; muchos sentían amor y respeto por cada detalle de la naturaleza, por cada ser viviente, y que no sólo pensaban en expandirse y enriquecerse a cualquier costo.

Pensó que si fuéramos menos derrochadores, más preocupados y conscientes por lo que hacemos a diario, si todos los países se esforzaran por cumplir los acuerdos a favor del medio ambiente, si tal vez nos diéramos cuenta de algunos errores que no tienen marcha atrás, el mundo mejoraría considerablemente. El globo terráqueo pensaba que a lo mejor los humanos no se daban cuenta del daño que se hacían a sí mismos, pues al paso del tiempo las generaciones venideras conocerían un mundo gris, triste, desolado, destruido y llegarían a escuchar historias que parecerían increíbles acerca de la existencia lejana ya de un planeta azul que impresionaba por su belleza.

Todo esto y mucho más pensó la Tierra mientras permanecía con los ojos abiertos. Entonces decidió cerrarlos, entregarse con confianza a los esfuerzos que se hacían por detener toda destrucción, y ayudar en todo lo concerniente a ella para continuar siendo tan bella como siempre lo había sido.

Esto es más bien una reflexión para cada ser humano. Y hacer consciencia que estamos haciendo  o dejando de hacer por nuestro Planeta Tierra.





¿Qué les enseñarías a tus hijos para estos tiempos


 Que aprendan, que lo más valioso no es lo que tienen en sus vidas, sino a quien tienen en sus vidas.
Que aprendan, que no es bueno compararse con los demás, porque siempre habrá alguien mejor o peor que ellos.
Que aprendan, que no pueden hacer que alguien los ame, lo que pueden  hacer es  dejarse amar.
Que aprendan, que "rico" no es el que más tiene, sino el que menos necesita.
Que aprendan, que deben controlar sus actitudes o sus actitudes los controlarán.
Que aprendan, que hay gente que los quiere mucho, pero que simplemente no saben cómo demostrarlo
Que aprendan, que los grandes sueños no requieren de grandes alas, sino de un tren de aterrizaje para lograrlos.
Que aprendan, que no siempre es suficiente ser perdonados por otros, algunas veces deben perdonarse a sí mismos.
Que aprendan, que la felicidad no es cuestión de suerte, sino producto de decisiones.
Que aprendan, que  dos personas pueden mirar  una misma cosa y ver algo totalmente diferente.
Que aprendan, que al retener a la fuerza a las personas que aman,  las alejan más rápidamente de ellos y, al dejarlas ir, las tienen para siempre a su lado.
Que aprendan, que amar y querer no son sinónimos sino antónimos: el querer lo exige todo, el amar lo entrega todo.
Que aprendan que toma años construir la confianza y sólo segundos destruirla.



No importa tu edad como padre, no olvides que siempre debes de cultivarte, para poder educar también con el ejemplo.