Mostrando entradas con la etiqueta liberación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta liberación. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de diciembre de 2014

EL ORDEN ES FUNDAMENTAL

El orden es fundamental, está muy conectado a la prosperidad y a las oportunidades de la vida.


Se trata de ir creando las condiciones para que algo nuevo suceda a tu vida, nada bueno puede prevalecer mucho tiempo en espacios contaminados y desordenados. Tampoco podemos armonizar un lugar así, porque sería echarle aroma de rosa al tarro de la basura
.
La casa está viva, ella siente a través de sus ocupantes, se vuelve triste, alegre, prospera, feliz o manifiesta condición de escasez. Ella se enferma y enferma a sus habitantes, y sus ocupantes enferman a la casa.

Las bendiciones de la familia entra por la puerta principal, por ella entra el chi o la energía vital que nutrirá la casa, como este tu puerta, estará tu éxito en la vida, las relaciones se manifiestan en la alcoba, la unidad familiar y la prosperidad en el comedor, la cocina expresa nuestra relación con el dinero, la salud y la armonía familiar.


La sala tiene que ver con la prosperidad, la fama, las relaciones públicas y con nuestros amigos. "Como esté la casa así estará nuestra vida"

PERDÓN VERDADERO

Estas son las etapas del perdón verdadero:


 1) Identifica tus emociones (a menudo hay más de una). Toma consciencia de la acusación que te haces a ti mismo o que le haces a otro y de lo que ésta te hace sentir.

2) Asume tu responsabilidad. Ser responsable es reconocer que siempre tienes la opción de reaccionar con amor o con miedo. ¿De qué tienes miedo? Date cuenta también de que tienes miedo de que te acusen de tener miedo.

3) Acepta al otro y suéltate. Para lograr soltarte y aceptar al otro, ponte en su lugar y siente sus intenciones. Acepta la idea de que la otra persona se acusa y te acusa probablemente de la misma cosa que tú. Ella tiene el mismo miedo.

4) Perdónate. Esta es la etapa más importante del perdón. Para realizarla, date el derecho de haber tenido y de tener todavía miedo, creencias, debilidades y límites, que te hacen sufrir y actuar. Acéptate tal y como eres ahora, sabiendo que es temporal.

5) Ten el deseo de expresar el perdón. A modo de preparación para la etapa seis, imagínate con la persona adecuada en el acto de pedirle perdón por haberla juzgado, criticado o condenado. Estarás listo para hacerlo cuando la idea de compartir tu experiencia con dicha persona te suscite un sentimiento de alegría y de liberación.

6) Ve a ver a la persona en cuestión. Exprésale lo que has vivido y pídele perdón por haberla acusado o juzgado y por haber estado resentido con ella.  Menciónale que la has perdonado sólo si te lo pregunta.

7) Haz el enlace con un cordón o una decisión ante uno de tus progenitores.
Recuerda un acontecimiento similar que ocurriera en tu pasado con una persona que representase a la autoridad: padre, madre, abuelos, maestro, etc. Generalmente será del mismo sexo que la persona con la cual acabas de realizar el perdón. Vuelve a efectuar todas las etapas con esta persona (la figura de autoridad).


Cuando la emoción sentida sea hacia ti mismo, realiza los pasos 1, 2, 4 y 7.

Técnica Alternativa

La mejor técnica para poner fin a cualquier discusión (en 5 pasos)



Cuando convivimos mucho tiempo con una persona, ya sea nuestra pareja, nuestro compañero de piso o nuestro jefe, es inevitable que surjan discrepancias. Discutir de vez en cuando no tiene por qué ser malo. Después de un encontronazo dialéctico se puede llegar a una conclusión que satisfaga a ambas partes. Pero si las broncas son constantes, la relación acabará por enturbiarse sin remedio.

Un grupo de investigadores de la Brigham Young University estudió el comportamiento de un nutrido grupo de parejas durante 20 años, y llegó a la conclusión de que, cuántas más discusiones había, menos duraba la relación, y viceversa.
Ya que es inevitable discutir de vez en cuando, lo decisivo es aprender a que las peleas no vayan a más, solucionando los conflictos en cuanto estos aparezcan. Para ello, la psicóloga Lisa Firestone ha desarrollado un procedimiento que, asegura, funciona muy bien entre las personas que acuden a su terapia: la técnica del desarme unilateral.

Debemos evitar por todos los medios que la discusión se salga de quicio y acabemos diciendo cosas de las que luego vayamos a arrepentirnos. La doctora parte de la idea de que, cuando estalla una bronca, se crea un resentimiento que no nos deja ver la situación en conjunto, y nos impide valorar las posibles soluciones. Empezamos entonces a lanzarnos reproches, sin tener en cuenta las consecuencias de nuestro comportamiento. Por ello, Firestone propone que aprendamos a “desarmarnos”, evitando discutir acaloradamente, para no decir cosas de la que luego vamos a arrepentirnos.

Aunque la psicóloga enseña la técnica del desarme unilateral a las parejas, ésta se puede usar perfectamente en cualquier tipo de discusión. Estos son los cinco pasos que debes seguir para resolver cualquier discusión que se vaya de las manos.

1. Relájate
Las discusiones más absurdas (que pueden acabar convirtiéndose en las más peligrosas) surgen sencillamente porque estamos cansados, nerviosos, estresados (o puede que hambrientos), y en muchas ocasiones, todo al mismo tiempo. Nuestro compañero nos dice algo que nos molesta y saltamos a cuchillo, sin pensar fríamente lo que vamos a decir. En estos momentos es esencial que aprendamos a relajarnos, quizás yendo a dar un paseo, contando hasta diez o, sencillamente, pensando bien las cosas antes de abrir la boca. No pienses en lo que ha hecho o dicho la otra persona, piensa en lo que vas a decir tú. Verás enseguida como se rebaja la tensión.

2. No devuelvas el golpe
Como explicaba el lingüista Sebastián Serrano en una entrevista con El Confidencial, “jugar a enfadarse es muy fácil”, y pude acabar muy mal. “En el momento en que hay expresiones de menosprecio ya no hay prácticamente vuelta atrás”, asegura Serrano. “Y es tan fácil que aparezcan… Si le dices un exabrupto a la pareja vas a necesitar tres halagos fuertes para reequilibrar la situación. A veces se consigue, pero otras no”.

Por ello, cuando la persona con la que estamos discutiendo entra en barrena, lo más inteligente es echar el freno y no entrar al trapo. Un buen truco es hablar de lo que has hecho, y por qué lo has hecho, sin entrar a valorar el comportamiento de la otra persona. No tiene sentido querer “ganar” una discusión si la persona con la que estamos hablando es muy cercana. Es más importante conservar la amistad que tener razón; si la tienes, el tiempo te la acabará dando y tu compañero lo reconocerá.

3. Responde amablemente
En la comunicación interpersonal las formas son en ocasiones más importantes que el fondo. Cuando estalle una discusión trata siempre de bajar el tono, explicando las cosas de la forma más delicada posible, sin exabruptos. Bajar las armas no implica renunciar a lo que crees, ni rehusar a defender tus opiniones (que son tan validas como las de la persona con la que estás discutiendo), sólo supone tomar una posición que no es percibida como amenazante y que va a hacer que la persona con la que tienes un conflicto se relaje y sea, también, más comprensiva. En ocasiones, un pequeño acto de afecto es suficiente para desarmar a tu compañero, algo que es de lo más efectivo si se trata de tu pareja. Basta cogerle de la mano, mirarle a los ojos y decir que le quieres para que la discusión cambie por completo.

4. Empatiza
Para resolver una discusión es muy importante que escuchemos con atención lo que nuestro compañero tiene que decirnos. Puede que no estés de acuerdo, pero es importante que la otra persona sienta que la estemos escuchando. La técnica del desarme unilateral no implica aceptar siempre lo que dice la persona con la que discutimos, como si no importara nuestra opinión, pero implica estar dispuesto a renunciar a tener siempre la razón, con el fin de resolver el conflicto. Si mostramos comprensión por lo que dice la otra persona, y aceptamos que es cierto al menos algo de lo que dice (los desacuerdos no suelen ser nunca del 100%), habremos dado un gran paso.

5. Comunica lo que sientes

Cuando discutimos solemos construir nuestras argumentaciones en torno a cosas concretas, cuando en realidad todo nuestro malestar surge de una serie de sentimientos que, a menudo, no sabemos comunicar. Aprender a expresar lo que sentimos, por encima del conflicto concreto, es decisivo para resolver esta discusión y muchas de las que están por venir. Los sentimientos son independientes de los hechos, pero son realidades que están ahí, y son decisivas. Sólo si expresamos lo que sentimos, la persona con la que discutimos sabrá entender lo que realmente pensamos, y será mucho más comprensiva con nuestra situación.

La Sabiduría del Silencio

La Sabiduría del Silencio Interno Tao Te King




 Habla simplemente cuando sea necesario. Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca. Sé breve y preciso ya que cada vez que dejas salir una palabra, dejas salir al mismo tiempo una parte de tu chi. De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía. Nunca hagas promesas que no puedas cumplir. No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyecten imágenes negativas porque se producirá alrededor de ti todo lo que has fabricado con tus palabras cargadas de chi. Si no tienes nada bueno, verdadero y útil qué decir, es mejor quedarse callado y no decir nada. Aprende a ser como un espejo: Escucha y refleja la energía.

El universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo que la naturaleza nos ha dado, porque el universo acepta sin condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras acciones y nos envía el reflejo de nuestra propia energía bajo la forma de las diferentes circunstancias que se presentan en nuestra vida. Si te identificas con el éxito, tendrás éxito. Si te identificas con el fracaso, tendrás fracasos. Así podemos observar que las circunstancias que vivimos son simplemente manifestaciones externas del contenido de nuestra habladuría interna.

Aprende a ser como el universo, escuchando y reflejando la energía sin emociones densas y sin prejuicios. Porque siendo como un espejo sin emociones aprendemos a hablar de otra manera. Con el poder mental tranquilo y en silencio, sin darle oportunidad de imponerse con sus opiniones personales y evitando que tenga reacciones emocionales excesivas, simplemente permite una comunicación sincera y fluida.

No te des mucha importancia, y sé humilde, pues cuanto más te muestras superior, inteligente y prepotente, más te vuelves prisionero de tu propia imagen y vives en un mundo de tensión e ilusiones. No compitas con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre, que nos da lo que necesitamos. Ayuda a los otros a percibir sus cualidades, a percibir sus virtudes, a brillar. El espíritu competitivo hace que crezca el ego y crea conflictos inevitablemente.

Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la provocación y en las trampas de los otros.
No te comprometas fácilmente. Si actúas de manera precipitada sin tomar conciencia profunda de la situación, te vas a crear complicaciones La gente no tiene confianza en aquellos que muy fácilmente dicen "sí", porque saben que ese famoso "sí" no es sólido y le falta valor.

Toma un momento de silencio interno para considerar todo lo que se presenta y toma tu decisión después. Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría. Si realmente hay algo que no sabes, o no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo. El hecho de no saber es muy incómodo para el ego porque le gusta saber todo, siempre tener razón y siempre dar su opinión muy personal. En realidad el ego no sabe nada, simplemente hace creer que sabe.

Evita el hecho de juzgar y de criticar, el Tao es imparcial y sin juicios, no critica a la gente, tiene una compasión infinita y no conoce la dualidad. Cada vez que juzgas a alguien lo único que haces es expresar tu opinión muy personal y es una pérdida de energía, es puro ruido. Juzgar es una manera de esconder sus propias debilidades. El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra.

Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección de todo lo que todavía no has resuelto de ti mismo.
Deja que cada quien resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu propia vida. Ocúpate de ti mismo, no te defiendas. Cuando tratas de defenderte en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión. Si aceptas el no defenderte estás mostrando que las opiniones de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz.

Tu silencio interno te vuelve impasible. Haz regularmente un ayuno de la palabra para volver a educar al ego que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo. Practica el arte de no hablar. Toma un día a la semana para abstenerte de hablar. O por lo menos algunas horas en el día según lo permita tu organización personal.

Este es un ejercicio excelente para conocer y aprender el universo del Tao ilimitado en lugar de tratar de explicar con las palabras qué es el Tao. Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio. Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y liberarte completamente.

Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya. El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio. Si tu ego se impone y abusa de este poder el mismo poder se convertirá en un veneno, y todo tu ser se envenenará rápidamente.

Quédate en silencio, cultiva tu propio poder interno. Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo.

No trates de forzar, manipular y controlar a los otros. Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser. Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida sagrada del Tao.

Abre Los Ojos

ABRE LOS OJOS 30 COSAS QUE TIENES QUE DEJAR DE HACERTE A TI MISMO



 “Cuando dejes de perseguir las cosas incorrectas, estarás permitiendo que te alcancen las adecuadas.”

Como María Robinson dijo una vez: «Nadie puede volver atrás e iniciar un nuevo comienzo, pero cualquiera puede comenzar hoy mismo y hacer un nuevo final». No hay verdad mayor que ésta pero, antes de que comiences este proceso de transformación, debes dejar de hacer las cosas que han estado impidiéndote avanzar. Aquí te dejo unas ideas para ir empezando:

1. Deja de pasar tiempo con la gente equivocada.- La vida es demasiado corta como para pasarla con la gente que te succiona la felicidad. Si alguien te quiere en su vida te hará un hueco, pero tú no tendrías porqué forcejear por ello. Así que, nunca le insistas a alguien que continuamente te está subestimando. Y recuerda, tus verdaderos amigos no son los que están a tu lado cuando mejor te van las cosas, sino aquellos que permanecen contigo cuando estás en tu peor momento.

2. Deja de huir de tus problemas. – Afróntalos. No, no será fácil. No hay ni una sola persona en el mundo capaz de encajar a la perfección cada golpe que le da la vida. No estamos programados para solucionar los problemas al instante. Simplemente, no somos así. Es más, estamos hechos para enfadarnos, entristecernos, herir, tropezar y caer. Pues esa es la finalidad de la vida: afrontar los problemas, aprender, adaptarnos y solucionarlos con el paso del tiempo. Eso es lo que, en última instancia, nos convierte en lo que somos.

3. Deja de engañarte a ti mismo. – Puedes engañar a cualquier persona del mundo, pero no a ti mismo. Nuestras vidas solo mejoran cuando corremos riesgos y el primer y más difícil riesgo que podemos correr es empezar a ser honestos con nosotros mismos. Lee The Road Less Traveled.

4. Deja de poner tus propias necesidades en último lugar. – Lo más doloroso de todo es perderte en el proceso de amar demasiado a otros, tanto como para olvidarte de que tú también eres especial. Sí, ayuda a los demás, pero ayúdate a ti mismo también. Si hay un momento para perseguir tu pasión y hacer algo que sea importante para ti, ese momento es ahora.

5. Deja de intentar ser alguien que no eres. – Uno de los mayores desafíos de la vida es ser uno mismo en un mundo que intenta convertirte en otra persona. Siempre habrá alguien más guapo que tú, más inteligente que tú o más joven que tú pero ellos nunca serán tú. No cambies para que los demás te acepten. Sé tú mismo, y las personas adecuadas querrán a tu «yo» auténtico.

6. Deja de vivir en el pasado. – No puedes iniciar un nuevo capítulo en tu vida si permaneces anclado releyendo el anterior.

7. Deja de asustarte por cometer errores. – Hacer algo y equivocarse es por lo menos diez veces más productivo que no hacer nada. Todos los éxitos esconden tras de sí una lista de errores y, cada nuevo error, te conduce al éxito. Al final, te arrepentirás más de las cosas que NO hiciste que de las que sí hiciste.

8. Deja de regañarte por los errores que cometiste. – Podemos amar a la persona equivocada y llorar por lo malo que nos ha ocurrido, pero no importa cómo de mal nos haya ido porque una cosa es segura: los errores nos ayudan a dar con las personas y las cosas que nos convienen. Todos cometemos errores, tenemos problemas e incluso lamentamos sucesos de nuestro pasado. Pero tú no eres tus errores, ni tus problemas y AHORA es cuando tú estás aquí, con la posibilidad de modelar tu día y tu futuro. Todas y cada una de las cosas que suceden en tu vida te preparan para un momento que aún está por llegar.

9. Deja de intentar comprar la felicidad. – Muchas de las cosas que deseamos son caras. Pero lo cierto es que las cosas que verdaderamente nos satisfacen son completamente gratis: el amor, reírse y trabajar en lo que nos apasiona.

10. Deja de buscar la felicidad exclusivamente en los demás. – Si no estás a gusto contigo mismo, tampoco serás feliz en una relación a largo plazo con otra persona. En primer lugar, tienes que crear la estabilidad en tu propia vida antes de poder compartirlo con alguien más. Lee Stumbling on Happiness.

11. Deja la pereza. – No pienses demasiado porque, si no, generarás un problema que ni siquiera estaba ahí. Analiza las situaciones y pasa a la acción. No puedes cambiar aquello a lo que te resistes a afrontar. Progresar implica riesgo. ¡Punto! No puedes llegar a la segunda base si todavía tienes un pie en la primera.

12. Deja de pensar que no estás listo. – Nadie se siente nunca listo al 100% cuando se presenta una oportunidad. Y es que la mayoría de las grandes oportunidades de la vida nos obligan a salir de nuestra zona de confort, lo que significa que no nos sentiremos completamente cómodos al principio.

13. Deja de implicarte en relaciones por motivos equivocados. – Las relaciones deben escogerse sabiamente. Más vale estar solo que mal acompañado. No hay ninguna necesidad de precipitarse. Si algo tiene que ser, será: en el momento adecuado, con la persona adecuada y por el motivo adecuado. Enamórate cuando estés listo, no porque te sientas solo.

14. Deja de rechazar nuevas relaciones solo porque las anteriores no funcionaron. – En la vida te darás cuenta de que conoces a las personas por un motivo. Algunas te probarán, otras te usarán y otras te enseñarán. Pero lo más importante, algunas sacarán lo mejor que hay en ti.

15. Deja de competir con los demás.- No te preocupes de lo que otros hacen mejor que tú. Concéntrate en batir tus propios records día a día. El éxito es una batalla en la que solo compites TÚ CONTIGO MISMO.

16. Deja de envidiar a los demás. – La envidia es el arte de fijarse en las virtudes de los demás sin reparar en las propias. Pregúntate esto: « ¿Qué tengo yo que querrían los demás?».

17. Deja de lamentarte y de compadecerte de ti mismo. – La vida nos plantea dificultades por una razón: para orientar nuestro camino en la dirección más adecuada para cada uno de nosotros. Puede que no lo veas o no lo entiendas del todo en el momento en que las cosas ocurren, y puede que sea duro pero, reflexiona sobre las dificultades que soportaste en el pasado; comprobarás que, casualmente, te condujeron a un lugar, una persona, estado de ánimo o situación mejores. Así que ¡sonríe! Deja que todo el mundo sepa que hoy eres un poquito más fuerte que ayer, y lo serás.

18. Deja los rencores. – No pases tu vida albergando odio en tu corazón. Acabarás tú mismo haciéndote más daño que las personas a las que odias. Perdonar no significa decir «no importa aquello que me hiciste», sino «no pienso dejar que lo que me hiciste acabe con mi felicidad para siempre». El perdón es la respuesta… déjalo, encuentra la paz y ¡libérate! Y recuerda que el perdón no se refiere solo a los demás sino también a ti mismo. Si tienes que hacerlo, perdónate a ti mismo, pasa página y trata de hacerlo mejor la próxima vez.

19. Deja de permitir que otros te rebajen a su nivel. – Niégate a bajar tu nivel para acomodarte al de aquellos que se niegan a subir el suyo.

20. Deja de perder el tiempo justificándote ante los demás. – Tus amigos no lo necesitan y tus enemigos no lo creerán, de todas formas. Simplemente, haz lo que tú consideres correcto.

21. Deja de hacer lo mismo una y otra vez sin tomarte un descanso. – El momento para darse un respiro es cuando no tienes tiempo para ello. Si sigues haciendo lo que haces, seguirás obteniendo lo que has obtenido hasta ahora. A veces es necesario distanciarse para ver las cosas con claridad.

22. Deja de ignorar la belleza de los pequeños momentos. – Disfruta de las pequeñas cosas, porque un día mirarás atrás y descubrirás que ésas fueron las grandes cosas. La mayor parte de tu vida estará compuesta por los pequeños e innombrables momentos que pasas sonriendo con la gente que te importa.

23. Deja de intentar que todo sea perfecto. – El mundo real no recompensa a los perfeccionistas, sino a quienes hacen las cosas.

24. Deja de seguir el camino del mínimo esfuerzo. – La vida no es fácil, sobre todo si tu objetivo es lograr algo valioso. No tomes el camino fácil. Haz algo extraordinario.

25. Deja de actuar como si todo estuviese bien cuando en realidad no lo está. – No pasa nada porque un día te derrumbes. No tienes que fingir todo el tiempo que eres fuerte ni tampoco hay necesidad de que demuestres constantemente que todo va bien. Tampoco debería preocuparte lo que los demás piensen: si necesitas llorar, hazlo; te vendrá bien desahogarte. Cuanto antes lo hagas, antes volverás a sonreír.

26. Deja de culpar a los demás por tus problemas. – Las probabilidades de que alcances tus sueños dependen de la medida en la que hayas asumido la responsabilidad de tu vida. Cuando culpas a los demás de lo que te sucede estás negando tu responsabilidad: le estás otorgando a los demás poder sobre parte de tu vida.

27. Deja de intentar serlo todo para todos. – Simplemente, es imposible e intentarlo acabará quemándote. Pero hacer sonreír a una persona PUEDE cambiar el mundo. A lo mejor no al mundo entero, pero sí al de esa persona así que, limita tu foco.

28. Deja de preocuparte tanto. – El hecho de que te preocupes no te quitará la carga mañana, pero si la felicidad de hoy. Una forma de saber si merece la pena calentarse con algo es preguntarse: « ¿Importará esto dentro de un año? ¿De tres? ¿De cinco?» Si la respuesta es que no, entonces no merece la pena.

29. Deja de centrarte en lo que no quieres que ocurra. – Céntrate en lo que sí quieres que te suceda. El pensamiento positivo es clave en todas las historias de grandes éxitos. Si te despiertas cada mañana con la idea de que algo maravilloso va a suceder en tu vida, y prestas mucha atención, a menudo descubrirás que estabas en lo cierto.


30. Deja de ser desagradecido. – No importa lo bien o mal que te vaya, levántate cada mañana dando gracias por estar vivo. En algún lugar alguien está luchando desesperadamente por los suyos. En lugar de pensar en lo que te falta, trata de pensar en lo que sí tienes y que les falta a los demás.

Oración Celta

ORACIÓN CELTA



Date tiempo para trabajar, es el precio de tu esfuerzo.
Date tiempo para pensar, es el origen del poder.
Date tiempo para amar y ser amado es el privilegio de los dioses.
Date tiempo para jugar, es el secreto de la  eterna juventud.
Date tiempo para leer, es el fundamento de la sabiduría.
Date tiempo para soñar, es como enganchar tu carro a una estrella.
Date tiempo para hacer amigos, formarán parte de ti.
Date tiempo para mirar a tu alrededor, el día es muy corto para ser egoísta.
Date tiempo para reír, es la música del alma.
También date tiempo para llorar, El Espíritu será tu compañero.
Date tiempo para orar, tu alma y tu corazón te lo agradecerán.
Date tiempo para poder escuchar, te necesitan más de lo que puedas imaginar.

Date tiempo para descansar, tu cuerpo y mente la serenidad conseguirán.