lunes, 23 de septiembre de 2013

SOMOS HIJOS DE DIOS


Sabiendo que somos hijos de Dios, chispa divina de Él mismo,  resuélvete a permanecer siempre en calma, no importa cuáles sean las circunstancias que te rodean. Si permites que tu mente se identifique completamente con las labores externas, no podrás sentir la presencia divina en tu interior.  Pero si cultivas la calma y la  receptividad al Señor, aun en medio de tus actividades, estarás trabajando en la forma correcta.

Cada vez que un enjambre de preocupaciones pretenda invadir tu mente, no te dejes perturbar por ellas, sino que mantén la calma, mientras buscas la solución adecuada. Destruye toda preocupación con el poderoso antídoto de tu paz. La paz no puede ser comprada, debes aprender a cultivarla en tu interior. Incluso cuando consideres que has alcanzado la más honda calma y recogimiento en tu interior, sumérgete aun más en ellos. Es en las profundidades del silencio, donde recibirás las respuestas a todos los problemas de tu vida.


Yogananda      

REDOBLANDO ESFUERZOS CON MI FUERZA DE VOLUNTAD



 Si me siento deprimida, cantaré. Si me siento triste, reiré. Si me siento enferma, redoblaré mi trabajo. Si siento miedo, me lanzaré adelante. Si me siento inferior, vestiré ropas nuevas. Si me siento insegura, levantaré la voz. Si siento pobreza, pensaré en la riqueza futura. Si me siento incompetente, recordaré éxitos del pasado. Si me siento insignificante, recordaré mis metas.

Si se apodera de mí la confianza excesiva, recordaré mis fracasos. Si siento complacencia, recordaré mis competidores.
Si disfruto de momentos de grandeza, recordaré momentos de vergüenza. Si me siento todopoderosa, procuraré detener el viento. Si alcanzo grandes riquezas, recordaré una boca hambrienta. Si me siento orgullosa en exceso, recordaré un momento de debilidad. Si pienso que mi habilidad no tiene igual, contemplaré las estrellas. Podemos elegir la alegría, en vez de la  tristeza. Escoger la felicidad, en lugar de las lágrimas. Optar por la acción y no por la apatía. Podemos preferir desarrollarnos, en vez de estancarnos y quejarnos. ¡Podemos escoger la vida! Y más aún podemos elegirnos a nosotros mismos ¡Porque si no diriges tu propia vida, alguien lo hará  por ti!